Internacionalización

El reto de la expansión Internacional

Para muchos países y empresas, exportar o internacionalizarse se ha convertido en un imperativo inaplazable en estos últimos años de crisis. Las exportaciones de España han crecido el 28% entre 2008 y 2015. El año pasado batieron un récord y ascendieron a 250.241,3 millones. Uno de los factores que impulsó la creciente vocación exterior fue la crisis. No obstante, la apuesta no está exenta de riesgos, no puede ser una salida temporal, sino una estrategia de largo plazo ante una economía global y sin fronteras. El mundo no es plano, sino desigual y lleno de baches, y las oportunidades son a menudo más difíciles de encontrar.

Múltiples factores preocupan a los empresarios: el riesgo país, de crédito -comercial o financiero-, cómo seleccionar el mercado y desarrollar un plan de expansión, el desconocimiento de los mercados, la legislación, idiomas y cultura y, no menos importante, la seguridad en países en conflicto. Conflictos políticos o económicos, religiosos o culturales, étnicos o lingüísticos.

Estas cuestiones tienen efectos directos en el proceso de internacionalización, en empresarios y directivos, así como sobre las políticas institucionales de apoyo. Muchos no están preparados o formados para gestionar estas realidades. Eso provoca malentendidos, conflictos y pérdidas y daños para las empresas. Es preciso elaborar y aplicar estrategias que respondan de manera significativa y creativa a las situaciones de desconfianza, profunda incertidumbre, o incluso de violencia.

EL OBJETIVO DE REDUCIR RIESGOS

Seguridad y derechos individuales son componentes clave de la internacionalización en un mundo complejo y en conflicto. Hay que tenerlo en cuenta con el objetivo de reducir riesgos en momentos de turbulencias en diferentes países que son el destino de una estrategia de expansión internacional. Trabajar y hacer negocios en otro país implica tener que tratar con un entorno que en ocasiones es muy distinto al propio. Enviar directivos a las zonas de conflicto requiere análisis y gestión de riesgo, establecer alianzas locales y la evaluación de las credenciales de los directivos o instituciones en estas zonas convulsas.

Las empresas deben desarrollar modelos de negocio altamente flexibles que les permitan responder a nuevas oportunidades y amenazas, y tener equipos capaces de gestionar la aventura internacional. La competitividad de un país se mide por su potencial de internacionalización o creciente capacidad para exportar productos, bienes y servicios. La internacionalización de las empresas debe ser una prioridad en política exterior. Es preciso elaborar una estrategia institucional que aborde temas de conflicto e incertidumbre; adaptar nuevos enfoques a las nuevas complejidades operacionales. Son imprescindibles buenas relaciones políticas con otros países como parte de los objetivos de la expansión internacional de las empresas, para crear sinergias y lograr favorables acuerdos comerciales y financieros. Un ejemplo es el caso de las compañías españolas nacionalizadas en América Latina. El hecho indica que es cada vez más necesario un colchón político de seguridad, y también que hay que prevenir cuando muchas empresas han puesto en su radar mercados como Cuba o Irán.

EL ANÁLISIS DE LA INFORMACIÓN

El desarrollo de un programa global de internacionalización requiere que las empresas conozcan mercados muy distantes y diferentes. Esto implica el dominio del proceso de investigación a gran escala, y la capacidad de analizar adecuadamente la información para tomar la decisión acertada. La información en bruto es la materia prima de la inteligencia económica. La primera misión del Estado en esta cuestión es organizar estos activos de información, darles consistencia, y establecer las normas de uso. Es preciso fomentar la internacionalización efectiva en tiempos de creciente radicalización, del nacionalismo y la xenofobia. Y promover los intercambios internacionales, no solo económicos para aprender a gestionar las crisis.

Una eficiente gestión de la internacionalización debería redundar no solo en el logro de los objetivos, sino también en una disminución considerable del riesgo. La planificación permite saber qué terreno pisamos y cómo actuar cuando es necesario emprender inesperadamente una actividad que no estaba prevista.

Más exportación o internacionalización significa más producción, más empleos, más ingresos y mayor crecimiento. El filósofo andalusí, Ibn Jaldún, escribió hace seis siglos que la riqueza de los países crece gracias al comercio con los extranjeros, las necesidades de la gente y los beneficios de los comerciantes. Internacionalizarse es atreverse a saltar a lo desconocido pero se debe conocer lo necesario para lograr los objetivos.

El Periódico de Catalunya, Opinión, Martes 12 Julio 2016

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Arabia Saudita: revolución silenciosa

Arabia Saudita anunció el 25 de abril su tan esperada visión económica, un plan que esboza las grandes reformas para reducir su dependencia de los hidrocarburos y establece la agenda social para los próximos 15 años.

El plan, que llega con 10 años de retraso, se basa en posicionar el reino como una de las grandes potencias regionales favorecida por su capacidad de inversión masiva y su ubicación estratégica.

El Príncipe Mohammed, el joven y nuevo hombre fuerte que dirige la agenda económica reveló que ‘Arabia Visión 2030’ pretende transformar el país y situarlo entre los inversores globales y diversificar su economía lejos del crudo en 2020.

La nueva hoja de ruta esboza una estrategia para una economía post petrolera, que incluye mayor participación del sector privado, reducir el gasto público, impulsar cambios para diversificar los ingresos en lugar de una total dependencia de un solo producto como es el petróleo mediante la introducción de impuestos, una revisión de los subsidios y la limitación de los salarios del sector público, o privatizar una serie de sectores y actividades económicas.

Y lo más importante, vender una participación del 5% de Aramco, la mayor empresa petrolera del mundo, y con los ingresos obtenidos que podrían alcanzar los 2 billones de dólares crear el fondo soberana más grande del mundo.

Trata de cambiar el país y pensar de forma diferente. No será una tarea fácil, pero los jóvenes dirigentes entienden los desafíos que tiene la economía y lo que está por venir.

La Visión 2030 ha tranquilizado el mercado al presentar un plan para reducir la vulnerabilidad de la crisis del petróleo y crear un instrumento para la rendición de cuentas. Pero la implementación de este ambicioso programa necesitará un amplio apoyo de los diferentes segmentos de la sociedad, y los cambios estructurales requieren decisiones significativas de largo alcance. Estos factores serán determinantes para el éxito.

El cambio económico y social también requerirá una recalibración completa de la relación entre la ciudadanía y el Estado. El alarmante aumento de Daesh es una advertencia de las consecuencias de no contar con la gente especialmente los jóvenes.

Tendrán que repensar los métodos tradicionales de consulta y encontrar una manera de acomodar las preocupaciones de una generación con una mentalidad independiente y más exigente de sus mayores.

La población saudí es de 24 millones, el 70% tiene menos de 30 años, y el 37% menos de 14 años y llegará a 40 millones a finales de 2030. Las expectativas de vida de los jóvenes están cambiando rápidamente por la exposición a las redes sociales, alimentando una creciente desconexión entre ellos y la vieja élite gobernante.

Mientras los grupos extremistas intentan explotar este abismo así, sin un proyecto de desarrollo, las autoridades no serán capaces de cumplir con las expectativas de sus ciudadanos.

La economía tendrá que acomodar un número creciente de personas que buscan empleo. Necesita crear 4 millones de empleos en los próximos años para absorber los nuevos entrantes en el mercado laboral.

La caída de los ingresos ha agravado las altas reservas de Arabia Saudita alrededor de 650 mil millones de dólares. Su deuda representa sólo el 5% del PIB, pero el déficit presupuestario se ubica en el 15% de la riqueza nacional, y el gasto militar crece del 7% del PIB en 2012 al 10% en 2015.

El tamaño de la economía saudí se ha cuadruplicado durante los últimos 10 años, ocupando el lugar 19 a nivel mundial, el tercero en reservas de activos exteriores del mundo. Es la mayor economía de la región con el 25% de participación en el PIB total.

Arabia Saudita vive una revolución silenciosa, fruto de una profunda reflexión interna y grandes convulsiones empujadas por una situación regional explosiva.

El impacto de la caída de los precios del petróleo, y el cambio de bando de sus históricos aliados internacionales les ha despertado y el reino se ha embarcado en varias batallas: una contienda peligrosa con Irán, la guerra en Yemen y la batalla estratégica con los proyectos de extracción de petróleo de esquisto. Además trata de competir con Rusia en el mercado europeo.

De momento el plan solo afecta a la economía y no al sistema político, muy cuestionado a nivel internacional. Es importante que el reino no pretenda cambiar todo para que nada cambie.

La Visión 2030 puede tener éxito y una mayor influencia regional, pero no puede soslayar que tiene en su casa algunos problemas difíciles que debe abordar como la demanda interna de reformas, los derechos básicos, los derechos de la mujer y la democracia que serán claves para predecir el futuro. Con independencia del resultado, el desafío a largo plazo no va a desaparecer. El éxito en Arabia Saudita ayudará a otros países árabes y musulmanes a mover fichas hacia adelante.

Economía Digital,  Análisis, Jueves, 28 abril 2016

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Halal, gran negocio

En los últimos años ha crecido el interés por la Industria Halal, y son cada vez más numerosas las empresas que desarrollan y adaptan sus productos a las reglas que rigen este concepto. Halal, o lícito,  es una aplicación técnica de normas de origen religioso, similar a las restricciones Kosher entre los judíos,. Permite a los musulmanes comer la carne de ciertos animales que deben ser sacrificados según procedimientos rituales específicos. La economía islámica es una forma de vida – a través de productos, experiencias, servicios, procesos y relaciones -especialmente en alimentación, banca, finanzas, farmacia, turismo y estilo de vida. Este fenómeno abarca distintas regiones geográficas y límites culturales. Muchos de 1,6 mil millones de musulmanes del mundo o el 23% de la población mundial quieren garantías de que los alimentos, y otros productos, están libres de productos animales o alcohol.

El gran negocio mundial de bienes y productos con certificación religiosa aprobada está en auge. La cuestión de cómo regular estos productos se hace cada vez más urgente. Pocos son los países occidentales que disponen de leyes que regulan explícitamente las normas de salud, higiene o los rituales adecuados a diferentes confesiones religiosas. Los países y tradiciones que abarca el Islam, difieren en sus métodos de sacrificio. Existen cientos de organismos de certificación. Unificar las etiquetas ayudaría a su expansión en todo el mundo.

En la industria Halal, valorada en dos billones y medio de dólares, el 50% se corresponde a la alimentación, y la ventas crecerán un 30% anual hasta el 2030, A la cabeza de este consumo están Indonesia, Turquía y Pakistán. Asia es el continente más importante, representa el 64% del total, Oriente Medio y África registran el mayor crecimiento y en Europa las ventas ascendieron a 100.000 millones de dólares.

Australia, Brasil, Nueva Zelanda y otros países exportadores de carne se han beneficiado mucho de este comercio. Malasia es uno de los centros referencia del Halal. Las empresas internacionales de alimentación y bebidas, así como de las grandes cadenas de comida rápida, tampoco son indiferentes. Algunas grandes marcas conocidas tienen un 20% de sus fábricas o productos Halal.

España tiene 258 empresas con certificado halal, de ellas, 70 son catalanas, pero el potencial del sector agropecuario catalán y español es enorme, y no puede desdeñar este mercado de millones de consumidores. Los beneficios pueden ser mayores, más allá de los clichés.

Expansión, Edición Catalunya, Pag. 2, Opinión, Miércoles, 30 marzo 2016

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Internacionalización

En la internacionalización, aparte de la oportunidad, la seguridad y el marco jurídico hay otros muchos requisitos. Lo principal es el conocimiento de los mercados y su atractivo: la disponibilidad de unos mecanismos de soporte que lo permitan, las diferentes posibilidades de acompañamiento, especialmente de financiación y recursos humanos, la desaceleración del crecimiento en algunos mercados, la competencia en otros, la complejidad operativa o la búsqueda de talento.

Estos factores pueden frenar o acelerar el plan de expansión internacional, pero hay otro factor que se perfila cada vez de una importancia mayor, el cultural, sea para entrar en mercados exteriores o para tener equipos capaces de gestionar esta aventura .

Trabajar y hacer negocios en otro país implica tener que tratar con un entorno que en ocasiones es muy distinto al propio. Muchos no están formados para gestionar las diferencias. Eso provoca malentendidos, conflictos y pérdidas de productividad, daños y perjuicios para la empresa y su marca. Las compañías deben desarrollar modelos de negocio altamente flexibles que les permitan responder a nuevas oportunidades y amenazas.

Las empresas internacionalizadas más exitosas serán aquellas que tengan el factor cultural como parte de su estrategia y que incorporan las influencias, prácticas y valores de otras culturas. Los nuevos equipos directivos y empresas serán cosmopolitas, multinacionales, en empresas con socios extranjeros, cadenas de suministro mundiales y ventas internacionales.

El mundo no es plano: está lleno de baches y turbulencias. Aparecen nuevos actores y mercados, la globalización aumenta y las oportunidades son a menudo más difíciles de encontrar. Se necesita un cultura dinámica, un modelo para sumar diversidad y capacidades y utilizar esta sinergia de manera efectiva más allá del pensamiento clásico.

Las empresas, como las personas, envejecen. Comienzan con ganas de sobrevivir, alimentadas por una energía juvenil e ideas frescas. Compiten, se expanden, maduran , y, finalmente, sin no se adaptan a los nuevos entornos se desvanecen.

Contar con los mejores ejecutivos, alentar un liderazgo multicultural, un estilo incluyente que cultive la capacidad para sacar lo mejor de una fuerza laboral diversa, equipos capaces de interactuar con otras culturas, escuchar, observar, respetar y aprender de ellos debe ser un elemento central en el proceso de internacionalización. En resumen disponer de perspectiva global, espíritu internacional y ciudadanía global.

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Valor Afegit

«Para que el Mediterráneo sea un espacio de paz y prosperidad la economia es clave «

VALOR AFEGIT: Inversions àrabs: més enllà dels negocis? L’atac d’Estat Islàmic al cor d’Europa d’ara fa un mes ha generat recels cap a les monarquies del Golf i les inversions multimilionàries que han arribat a Espanya en els últims anys. Fins a quin punt estan relacionats els magnats àrabs amb el finançament del gihadisme? És possible una aliança del món econòmic per fer front al terrorisme?
També, Receptes d’innovació Ferran Adrià, a través de la fundació el Bulli, i La pressió demogràfica a Barcelona a començaments dels anys 30 del segle passat, coincidint amb la proclamació de la República, que va fer encarir molt l’habitatge.

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MEDA ECONOMIC WEEK 2015 – PRESS RELEASES

X Edición de la Semana Económica del Mediterráneo, 25, 26. 27 Noviembre 2015

http://www.medaeconomicweek.org/ 
bajo el lema «Juntos, vamos más lejos»

 

La semana en los Medios:

Actuemos ahora por el Mediterráneo…. Mejor puentes, que muros

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Rescatar Túnez

Rescatar Tunez Expansion 21.09.15 001La economía de Túnez ha entrado en recesión el segundo trimestre debido a una serie de factores, como una caída de la inversión, de las exportaciones y de la producción de sus sectores no manufactureros, y una fuerte caída de ingresos por turismo, de un 59,6 %, debido a los ataques terroristas. Esto aumentará la tasa de desempleo – del 15%-  y afectará a la recuperación.

El turismo es su principal industria y aporta el 10% del PIB y el 15% del empleo, de manera que el golpe a este sector daña a la estabilidad política y económica.

La economía ha experimentado una fuerte caída desde 2011,y sólo ha conseguido crecer un 3%, muy por debajo de las tasas necesarias para proporcionar puestos de trabajo para la creciente población.

Su principal Socio comercial es Europa, y la demanda se ha reducido por la crisis en la zona euro.

Túnez tiene los ingredientes para re-dinamizar su economía: una fuerza de trabajo bien formada, situada entre el Mediterráneo y el Sahara, que actúa como un enlace de negocios para Europa y África. Apertura económica, turismo, energía y sol, son factores importantes para conseguir atraer la inversión, pero el país tendrá que apostar por un sistema que proteja la economía, y que de garantías a los inversores eliminando restricciones y trámites burocráticos de la anterior etapa de la corrupción.

El modelo económico actual  ha llevado a una baja inversión, baja productividad y bajo valor añadido. Existe una necesidad urgente de una reforma fundamental en todos los sectores de la economía, sobretodo las leyes bancarias y de inversión.

La inversión extranjera podría proporcionar un impulso necesario, dado que el país dispone de escasos recursos financieros, El Gobierno tiene que actuar con urgencia para reintegrar a los jóvenes desilusionados en la vida económica y política. Si falla, el riesgo de un retorno a la agitación popular es muy alto. En Túnez, el espíritu empresarial podría ser el vehículo para la innovación, pero eso requiere un cambio de mentalidad. Se debe animar y facilitar que los jóvenes puedan crear sus propias empresas.

La recuperación está indisolublemente vinculada a dinamizar la economía y el turismo. Un clima político más estable y la ayuda internacional, sobretodo de la UE, serán claves. Para ello se necesita invertir en democracia, paz y seguridad; y un desarrollo más equilibrado. Esto atraerá la inversión y un repunte continuo del turismo, y sus   beneficios ayudarán a promover la estabilidad social, pero además, el gobierno debe trabajar con el sector privado.

Expansión, Edición Catalunya, Pag. Opinión, Lunes, 21 septiembre 2015

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Suez doble canal

Suez Doble Canal Expansion 9.07.15 001Egipto abrirá el nuevo Canal de Suez el  6 de agosto, diez meses después del inicio de las obras que coincidieron con la llegada al poder del presidente Al Sisi que quiso inaugurar su mandato con un proyecto emblemático en un país que vive grandes cambios políticos y sociales.

Los trabajos en este canal, inaugurado en el año 1869, coinciden con la ampliación del Canal de Panamá, y con el nuevo canal Atlántico-Pacífico de Nicaragua. El canal de Suez es una arteria vital por donde pasa el 20 % del comercio marítimo de todo el mundo: 25.000 naves al año. Es la ruta marítima más rápida entre Europa y Asia. El coste total del proyecto asciende a 7.438 millones de euros. Se estima que los ingresos pasaran de los 4.535 millones actuales a 12.243 millones de euros al año. El nuevo canal podrá satisfacer la tendencia mundial de aumentar el tamaño de los buques, lo que implica el transporte de grandes cantidades de mercancías, reducir el coste de transporte y el tiempo de espera y favorecer el comercio internacional.

El megaproyecto reforzara a Egipto en un rol de importancia estratégica vital en la geopolítica global, y le consolidará como Hub de comercio y logística, al crear un centro internacional logístico de 76.000 kilómetros cuadrados en tierra, y un corredor de 160 kilometros de largo alrededor del canal. Además de numerosos proyectos vinculados, con unos ingresos estimados de 90,6 millones de euros. Egipto, podría multiplicar sus ingresos al 259% y crear un millón de nuevos puestos de trabajo y nuevas ciudades industriales.

La economía egipcia depende de tres fuentes sensibles: el Canal, las remesas y el turismo, combinados con el apoyo de EEUU, la Unión Europea y el Golfo. Se enfrenta a tres principales escollos en el camino hacia la recuperación: la baja productividad, la inestabilidad política y la situación financiera mundial. El desempleo, la vivienda, una mala distribución de la riqueza y la amplia brecha social son sus males. El desafío será conseguir una transformación radical. Habrá que fortalecer el sistema, luchar contra la corrupción y la burocracia, apoyar al sector privado y atraer inversión.

Egipto impulsará también ambiciosos proyectos como viviendas, líneas de trenes, metro, puertos, plantas  eólicas y solares, aguas residuales, plantas eléctricas o refinerías entre otros. Si se consolida la estabilidad, el país será testigo de una gran cantidad de nuevas oportunidades. Una nueva era económica dependerá de la transparencia y del buen gobierno para construir un gran y emergente Egipto para su gente.

Expansión, Edición Catalunya, Opinión, Pag.2. Jueves, 9 julio 2015

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Diplomacia e Internacionalización

La exportación o la internacionalización se han convertido para muchos países y empresas en los últimos años de crisis en un imperativo inaplazable, y un objetivo fijo de una estrategia que se debe adoptar en una economía sin fronteras.En un mundo globalizado, cada país pretende un mayor desarrollo económico y social y mejorar el nivel de vida y el bienestar de su población, la economía pasa a ser una prioridad en la política exterior.

Los embajadores a parte de su labor diplomática tienen ahora como cometido la promoción económica de sus países, ser introductores de empresarios que quieran vender sus productos, servicios o proyectos, y conseguir favorables acuerdos comerciales y financieros con el país en el que están asignados. La política se ha vuelto más importante y todo es menos predecible.

La mayoría de los países mantienen relaciones directas entre ellos a través de sus embajadas, consulados, misiones permanentes y representaciones en organismos internacionales. Su propósito principal es el intercambio y mantenimiento de relaciones políticas, culturales y económicas.

El mundo cambia. Nuevas potencias emergen y mueven ficha. Las relaciones de carácter internacional no pueden improvisarse. Cada día se ponen a prueba y contínuamente se tienen que evaluar los objetivos y resultados.

La liberalización y la competencia internacional es hoy una realidad. Ignorar este desafío sería peligroso. Ante esta competencia, es preciso tener un dispositivo flexible y activo, capaz de responder a todos los actores con potencial comercial.

Para obtener resultados a la altura de las ambiciones de internacionalización son precisos los enlaces de calidad, fiables, eficaces, próximos al mercado y bien situados en primera línea. Las embajadas y oficinas comerciales son imprescindibles porque disponen de una cobertura geográfica excepcional, conocimiento del terreno y de las comunidades de negocios. Son claves en la conquista de nuevos mercados.

La competitividad de un país se mide por su potencial de internacionalización o creciente capacidad para exportar productos, bienes y servicios, es decir, para garantizar el equilibrio externo a medio plazo. Para ello, la formula es la innovación, la productividad, la formación continua, la marca y la acción exterior.

Un factor para la competitividad internacional reside en la importancia de diversificar la economía. Al aumentar el comercio con el resto del mundo, aumentará la competitividad frente a la competencia de otros países, liberando el mercado de productos y servicios.

La competición es cada vez más acentuada en lo que concierne al proceso de internacionalización, la atracción de las inversiones, la integración en la economía mundial, la conservación del nivel de la inversión nacional y la diversificación de las inversiones sectoriales y geográficas. Esto no será posible sin la incorporación activa de la diplomacia, lo que permitirá una acción más vigorosa y más sinérgica entre actores políticos y económicos implicados en el proceso.

En los países de mayor tradición democrática, la política exterior se considera política de Estado, cuyos principios y objetivos se establecen a largo plazo, independientemente de los colores políticos que puedan tener con las alternancias en el poder. La gran mayoría de los diplomáticos, técnicos comerciales o funcionarios del servicio exterior son profesionales especializados.

¿Quiénes mejor que las poderosas sedes diplomáticas o consulares para ayudar y asesorar a las empresas y promocionar la marca país y a sus empresas en todo el mundo? Para ello, hay que construir consensos, unir a los actores y movilizar los recursos disponibles para poner a la diplomacia y a su inteligencia al servicio de la economía nacional.

Las políticas públicas deben tener como prioridad la internacionalización, que se ha convertido en el principal reto para los gobiernos. Hoy en día, los ciudadanos y las empresas esperan políticas efectivas de crecimiento, de desarrollo, prosperidad, una distribución equitativa de la riqueza, etc. En definitiva, el bienestar colectivo. Que el Estado esté al servicio de esta política como regulador, árbitro y soporte.

El desarrollo de una estrategia global de internacionalización requiere que las empresas conozcan los mercados con entornos diferentes. Esto implica el dominio del proceso de investigación a gran escala y la capacidad de analizar adecuadamente la información para tomar la decisión acertada puesto que la información en bruto es la materia prima de la inteligencia económica. La primera misión del Estado en esta cuestión es organizar estos activos de información y asesoramiento, darles consistencia y establecer las normas de su uso.

Para impulsar una estrategia coherente al servicio de la internacionalización, hace falta una coordinación y una política transversal al servicio de todos, que reúna al mayor número de partes interesadas en torno a una visión común y que las estructuras sean capaces de priorizar esta estrategia.

Esto obliga a profundizar en las relaciones entre economía exterior y diplomacia, redefinir el papel de gobiernos y las empresas en el marco de una nueva asociación en un mundo global. Para ello se requiere la selección de los instrumentos idóneos, el establecimiento de las prioridades correctas, confiar en los procesos de ejecución a la vez que se potencian las redes diplomáticas en el exterior para vertebrar una estrategia de apoyo a las empresas y para impulsar el éxito futuro.

Está demostrado que un país se coloca en la parte superior cuando su economía crece y se hace más grande.

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España y el Mundo árabe: una nueva energía

En los últimos años, el avance de los intereses de España en algunos países árabes ha sido evidente. No solo a nivel político, sino que también se han multiplicado los vínculos económicos.

Es posible que la crisis redoblase los esfuerzos de las empresas españolas en su expansión internacional –especialmente en el Magreb y los países del Golfo–. Pero también es cierto que esta tendencia abrió las puertas a empresas de estas regiones para aumentar su apuesta por España. Nunca antes estas relaciones habían alcanzado estos niveles. Un ejemplo es el crecimiento de los intercambios comerciales, de entre el 80% y el 90% en términos interanuales (llegando incluso al 150% en algunos países).

Es verdad que algunas empresas habían intentado incursiones en el pasado, pero, hasta hace bien poco, las empresas españolas eran actores poco relevantes en el mundo árabe –con la excepción de Marruecos–. Sin embargo, en la actualidad, el hecho de que una empresa de España gane un contrato allí no es una excepción, sino que empieza a ser la norma. Cuestiones como la proximidad histórica y geográfica de ambas regiones facilitan esta tendencia.

Buenos ejemplos son los grandes contratos adjudicados a empresas nacionales en países como Arabia Saudi, Qatar, Kuwait, Emiratos, Egipto, Argelia o Marruecos.

Desde el otro lado, los inversores árabes también están aumentando su apuesta por España. Fondos de inversión y empresas han puesto importantes sumas de dinero en hoteles, el sector inmobiliario o en los contratos de patrocinio de los grandes clubs de fútbol. El sector energético español también se está convirtiendo en un polo de atracción por diversas firmas árabes.

El último de estos capítulos lo han protagonizado Gas Natural Fenosa y el fondo soberano Kuwait Investment Authority (KIA). Ambas entidades han firmado un acuerdo para realizar una ampliación de capital de 550 millones de dólares en Global Power Generation (GPG), suscrita íntegramente por KIA. Tras la operación, el fondo kuwaití se hará con el control del 25% de la filial de generación eléctrica del grupo energético. Esta inversión estuvo precedida por otras realizadas desde Qatar, Omán, Argelia y Emiratos Árabes Unidos, entre otros, que suman en total más de 12.000 millones de euros en los últimos años.

Seguramente, la operación más importante en este periodo la efectuó en 2011 el fondo IPIC de Abu Dabi, al hacerse con el control de Cepsa por un precio de 4.000 millones. La firma española, favorecida por el músculo financiero de su nuevo dueño, ha podido cerrar desde entonces la adquisión de la estadounidense Coastal Energy (por 1.630 millones) y su participación en Medgaz.

Qatar es otro país que se está moviendo mucho en España. Además de sus inversiones en sectores como el inmobiliario, el hotelero o el deportivo, destaca la operación por la que el Qatar Holding adquirió el 14,2% de las acciones de Iberdrola.

La importancia del gas: Más del 50% del gas natural que se consume en España proviene de Argelia. Gas Natural Fenosa convirtió hace poco a Sonatrach en su principal proveedor, con un contrato de suministro que se prolonga hasta el 2030. Antes de esto, la firma argelina se había hecho con el 3,8% de la compañía española por 600 millones.

Este tipo de pasos indican que nuestro país podría convertirse en un país hub o de tránsito de gas de suma importancia. Dos gasoductos ya unen a España con Argelia (el Durán-Farrel en Gibraltar y el Medgaz, de Orán a Almería), aunque para que esto se hiciese realidad sería necesario completar el gasoducto Midcat a través de los Pirineos catalanes.

Como bloque, la UE es el segundo mayor consumidor de petróleo y gas del mundo: consume alrededor de 13 millones de barriles de petróleo por día (el 15% del total) y 440.000 millones de metros cúbicos de gas por año (el 13%).

Más datos: Oriente Medio tiene el 47% y el 43% de las reservas mundiales de petróleo y gas, respectivamente. Mientras que sólo suministra el 32% y el 17% de estas materias primas. Una diferencia que sugiere el potencial que la región tiene para acceder a nuevos mercados.

Más allá de las polémicas entre reyes y emires, en el mundo árabe conviven tradiciones conservadoras con la tecnología y la modernidad. Es una región de contrastes, pero también de equilibrios. De gran riqueza petrolera y con enormes necesidades de desarrollo, constituye una tierra de oportunidades para las empresas radicadas en el estado español.

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