Emigración

Valor Afegit

«Para que el Mediterráneo sea un espacio de paz y prosperidad la economia es clave «

VALOR AFEGIT: Inversions àrabs: més enllà dels negocis? L’atac d’Estat Islàmic al cor d’Europa d’ara fa un mes ha generat recels cap a les monarquies del Golf i les inversions multimilionàries que han arribat a Espanya en els últims anys. Fins a quin punt estan relacionats els magnats àrabs amb el finançament del gihadisme? És possible una aliança del món econòmic per fer front al terrorisme?
També, Receptes d’innovació Ferran Adrià, a través de la fundació el Bulli, i La pressió demogràfica a Barcelona a començaments dels anys 30 del segle passat, coincidint amb la proclamació de la República, que va fer encarir molt l’habitatge.

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Talento, emigración y economía

«Because it’s 2015» («Porque estamos en el 2015»). Así respondió el nuevo primer ministro de Canadá, Justin Trudeau, para explicar su apuesta por un gabinete que respeta el equilibrio de géneros y la diversidad social. Una característica del «nuevo» Canadá es la integración, sin olvidar los orígenes y la defensa del país de acogida.

La ministra de Instituciones Democráticas, Maryam Monsef, es una refugiada que huyó hace 20 años de Afganistán. El ministro de Defensa, Harjit Sajjan, es un ex policía, nacido en India. La ministra de Justicia es Jody Wilson-Raybould, de la población aborigen.

La imagen de la inmigración en EEUU es la de los obstáculos, los empujones, los roces entre comunidades, y la relegación social. Pero también es la imagen del éxito, la de los emprendedores que aportaron su dinamismo y esfuerzo en beneficio de la economía de su país de adopción.

El 40% de las empresas Fortune 500 fueron fundadas por inmigrantes o sus hijos, y su influencia internacional es enorme. Estos empresarios inmigrantes crearon el 28,5% de las nuevas empresas en 2014, el 25,9% en 2013 o el 13,3% en 1996.

La OCDE ha señalado que el saldo fiscal de la inmigración ofrece un porcentaje positivo del 0,5% del PIB. Es decir, las personas inmigrantes aportan mucho más de lo que reciben.

La asociación Barcelona Global ha publicado un estudio que revela el elevado nivel académico que poseen los extranjeros que están en Barcelona viviendo y trabajando. Las cifras detallan que un 50,7% están en posesión de un máster mientras que un 26,4% posee un doctorado y un 17,6% son licenciados.

Un informe de la UAB indica que España necesitará en 4 o 5 años inmigrantes jóvenes y cualificados para solventar la caída demográfica, pero también para ocupar puestos de trabajo que, paradójicamente, no podrá asumir un importante colectivo de parados españoles con dificultades por falta de formación.

La Caixa reveló en un estudio en 2011, en plena crisis, que el 30% del crecimiento del PIB en los últimos 20 años ha sido consecuencia directa de la llegada de inmigrantes; y en otro estudio de 2014, que el 78% de los hijos de extranjeros se integran sin problemas en España. Solo un 4,3% muestra síntomas de inadaptación.

La Oficina Nacional de Investigación Económica de Francia indica que cada inmigrante ayuda a crear 1,2 empleos indirectos; más de la mitad de estos puestos de trabajo se encuentran en actividades no reubicables.

En la mayoría de los casos para los inmigrantes elegir el país de acogida no depende de la generosidad del  Estado del  bienestar, sino de las oportunidades económicas que esperan encontrar. Y de la seguridad para vivir en paz.

Los inmigrantes traen habilidades que contribuyen al desarrollo, a crear empresas y, por tanto, puestos de trabajo. Los menos cualificados ocupan las vacantes más difíciles, lo que lleva con el tiempo a los trabajadores nacionales a ocupar mejores puestos y, en consecuencia, mejor remunerados.

En muchos países de acogida, la tasa de creación de empresas es mayor entre los inmigrantes que entre los nacionales. Ningún empresario podría imaginar una mayor asunción de riesgo, que haber dejado todo atrás y arriesgar su vida y la de su familia en un viaje incierto hacia un país desconocido.

En tiempos de crisis económica, los temas referentes a la inmigración se dimensionan con más intensidad e incluso se pueden distorsionar para enmascarar otros temas/problemas.

Es fácil dejarse llevar por las emociones y sentimientos de propiedad que han conducido, dependiendo de las circunstancias, a actos terroríficos o la compasión en caliente.

Obviamente, no podemos borrar lo que nos hace diferentes. La cultura, la religión, la educación son parte de lo que es cada persona. Seguro que hay caminos para que estas diferencias sean una fuente potencial de riqueza en lugar de una fuente de sospecha y temor.

Durante décadas, la gente con talento de los países en desarrollo se trasladaban a estudiar y luego se quedaban a trabajar en las economías avanzadas de Occidente. Pero últimamente en muchos países emergentes, la fuga de cerebros se ha revertido.

El talento sin fronteras crea valor, un estilo incluyente y adaptable que cultiva la capacidad para sacar lo mejor en un entorno diverso. Es un gran revulsivo para la economía, la creación de nuevas empresas y la internacionalización.

En EEUU, Canadá o Brasil (países donde conviven y trabajan diferentes nacionalidades), las empresas más exitosas son las que incorporan las influencias, y valores de otras culturas. Permiten a un amplio espectro de personas a participar activamente y aprovechar su potencial. No se puede evitar el cambio, que será enriquecedor si se  respeta la igualdad de géneros y la diversidad.
No se puede dejar de imaginar la cantidad de posibilidades que hay para sumar culturas y capacidades, y utilizar esta sinergia más allá del negro o blanco. A menudo se olvida que la diversidad es, de hecho, lo único que todos tenemos en común

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África, más allá de las palabras

Africa, Mas alla de las PalabrasTodos los meses vemos como jóvenes africanos desesperados se ahogan en el Mediterráneo o intentan saltar la valla de Melilla tratando de llegar a Europa. La pregunta es lógica: ¿por qué el crecimiento del empleo en África es tan bajo si sus perspectivas de crecimiento económico son muy buenas?El paisaje de África está siendo transformado, impulsado por el petróleo y otros recursos, financiado por los préstamos baratos de China y Japón y las remesas de la diáspora. En lugar de centrarse en las cuestiones de identidad y diferencia, el continente empieza a madurar. Tras las batallas del colonialismo y la era de los libertadores, ahora toca impulsar el crecimiento, concentrarse en el desarrollo y asumir la responsabilidad por el destino económico.El 30% de los recursos naturales y el 60% de la tierra cultivable del mundo están en África. Pero esta riqueza ha beneficiado poco a la población de un continente en el que 400 millones de personas aún viven por debajo del umbral de pobreza y donde 200 millones habitan en estados frágiles o fallidos. El ingreso medio anual per cápita es de solo 1.000 dólares, pero los patrones de crecimiento varían mucho entre los diferentes estados.

La mitad de los países africanos han mejorado su calidad de gobierno, y eso ha beneficiado el clima de negocios y los servicios básicos, lo que se ha traducido en un aumento del nivel de ingresos y la caída de la pobreza: del 51% en el 2005 al 39% en el 2014. Unos 350 millones de africanos ganan ahora entre 2 y 20 dólares al día. En general, el pulso económico se ha acelerado, lo que ha infundido un nuevo dinamismo. El PIB combinado de las 50 economías africanas ha aumentado un 4,9% los últimos años. La clave no es solo el aumento de la producción y del precio de los productos básicos, sino que también crecen las telecomunicaciones, la banca y el comercio, la construcción o la entrada de flujos de capital. África también tiene otra gran ventaja: puede dar un salto tecnológico evitando muchas etapas.

Pero la región es vulnerable. Tiene graves problemas, como la pobreza, la enfermedad, la mortalidad infantil, el cambio climático, la corrupción, los conflictos étnicos y religiosos, algunas dictaduras corruptas… Y sin embargo, el desastre ya no es homogéneo y está siendo desafiado. La democratización, las reformas, la riqueza del petróleo y otros recursos naturales, el incremento de los niveles de educación y alfabetización y una urbanización en expansión han llevado a tasas récord de crecimiento económico la última década, aunque este crecimiento no se ha traducido en la creación de los puestos de trabajo necesarios.

La demografía, con 1.000 millones de habitantes -la mitad, menores de 18 años-, puede ser un dividendo o un desafío, dependiendo del acierto de sus gobiernos y la colaboración internacional. En el 2050, al ritmo actual, serán 2.000 millones, más que la India y China, Es decir, una persona de cada cinco en el mundo será africana, y también uno de cada cuatro trabajadores.

Durante la última década este crecimiento fue impulsado por la exportación de materias primas, que representa el 32% del PIB de África. El problema es que la venta de los productos básicos es intensiva en capital pero tiene poco impacto en el empleo local. Proporcionar las condiciones para crear empleo es urgente. Hoy, 8 de cada 10 africanos son trabajadores por cuenta propia y pobres atrapados en el sector informal. Y 12 millones de jóvenes ingresan en el mundo laboral cada año pero solo una quinta parte logra empleo.

África necesita integración y sigue sufriendo discriminación. Necesita inversión en infraestructuras, tecnología y educación. La mayor parte de sus recursos financieros están evadidos. Entre 1980 y el 2012 perdió entre 1.200 y 1.500 billones de dólares por la fuga ilícita de capitales o la corrupción, cifra que triplica la ayuda internacional recibida en el mismo período y supera la inversión extranjera anual. Si esta tendencia se invierte, se podrían resolver muchos problemas sin ayuda externa.

Apostar por la industrialización es un requisito. La industria representa el 10% del PIB africano. La agricultura, el 12%, pero significa el 60% del empleo, lo que indica que la riqueza de África no está donde está la gente. Esta es la paradoja de un mercado laboral débil. Abordar este tema complejo llevará tiempo, pero es un imperativo puesto que las verdaderas causas son estructurales.

África puede mostrar, como lo hicieron otras regiones, que en el desarrollo nada es inevitable, pero debe tener una visión clara de cómo crecer y cómo se utiliza el crecimiento en beneficio de la población, no de una pequeña élite. Debe resolver las contradicciones apostando por más justicia, libertad y dignidad para el hombre

El Periódico de Catalunya, Opinión, Pag.8, Miércoles, 20 de mayo de 2015

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