La recuperación se apoyará en los ingresos del petróleo, el acceso a los 100.000 millones de dólares activos congelados en el extranjero y el retorno de la inversión extranjera, lo que podría acelerar el crecimiento del 2% este año a un 5,2% anual hasta 2019. Los años duros de embargo han puesto a prueba el ingenio de Irán, buscando formas y medios para desarrollar sectores económicos alternativos a los hidrocarburos. Lo encontraron en bienes, servicios, manufacturas, transporte y construcción que fueron la base del crecimiento no petrolero y representan el 70% del PIB.
Los efectos directos del comercio con Irán serán limitados, ciertos sectores necesitarán tiempo para materializarse. Las empresas extranjeras pueden invertir en la actualidad en las zonas francas o formar una empresa conjunta con un socio local. Pero en esta nueva etapa encontrar los socios será un gran desafío. La estructura y relaciones de negocios son opacas y quienes no están familiarizados con el país podrían tener problemas. Así, de momento, la mejor estrategia para las empresas es prudencia, contenerse, investigar el mercado y buscar socios adecuados.
Falta por ver cómo se van a gestionar las esperanzas de los iraníes, los temores de sus vecinos y el impacto de las sanciones de Occidente y cómo serán las nuevas líneas de demarcación entre los reformistas y los intransigentes. Al igual que todos los cambios, está cargado de incertidumbre y riesgo, pero también lleva potenciales oportunidades.
Expansión, Ed.Catalunya, Pag.2, Miércoles, 2 diciembre 2015